Crisis Humanitaria y Alimentación
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) y otras organizaciones internacionales han emitido una seria advertencia sobre el agravamiento de la crisis mundial del hambre, proyectando niveles críticos de inseguridad alimentaria para 2026. Se estima que más de 318 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda, el doble de los niveles prepandémicos. Esta situación, exacerbada por conflictos y el cambio climático, plantea desafíos significativos para la seguridad alimentaria global. Para Paraguay, como importante productor y exportador de alimentos, la dinámica de la seguridad alimentaria mundial influye en los mercados internacionales y en la demanda de sus productos, aunque también subraya la importancia de fortalecer los sistemas de control y trazabilidad en la cadena alimentaria para mantener el acceso a mercados exigentes.
Comercio Internacional y Mercosur
El Mercosur, bloque del cual Paraguay es miembro, está cerca de concretar importantes acuerdos de libre comercio. Las negociaciones con Canadá se encuentran en su fase final, con una nueva ronda programada para abril, y se espera que el acuerdo se materialice en los próximos meses. Este pacto ampliaría el acceso del Mercosur a mercados desarrollados y atraería inversiones en sectores clave. Paralelamente, el acuerdo con la Unión Europea, firmado en enero de 2026, se prevé que entre en vigor provisionalmente el 1 de mayo, tras años de negociaciones. Estos avances representan una oportunidad estratégica para Paraguay, buscando diversificar sus mercados y fortalecer su integración económica global, aunque también implican la adaptación a nuevas regulaciones, especialmente en materia de sostenibilidad.
Economía Global y Comercio
El comercio global enfrenta un escenario de creciente complejidad e incertidumbre en 2026, marcado por la fragmentación geopolítica, el aumento del proteccionismo y las tensiones comerciales, según informes de la ONU y otros organismos. El uso de aranceles como herramienta estratégica, intensificado en 2025, genera incertidumbre y eleva los costos, afectando desproporcionadamente a las economías más pequeñas y menos diversificadas. Aunque se proyecta un crecimiento global moderado, la inversión es limitada y persisten las debilidades estructurales. Para Paraguay, una economía orientada a la exportación, estas tendencias globales implican la necesidad de navegar un entorno comercial más volátil y competitivo, con posibles impactos en sus flujos comerciales y cadenas de valor.